Recientemente, lei una frase que decía: “El compromiso no es una opción; es una mentalidad.” He estado reflexionando sobre esta frase durante algún tiempo.
De hecho, siento que mi vida esta llena de compromisos, pero siempre los he visto como elecciones, necesidades, o responsabilidades. Tengo compromisos con mi trabajo, mi hogar, mis hijos, mi iglesia, mis amistades, y muchas otras cosas. Sin embargo, también se que muchos de estos compromisos podrían ser opcionales.
No tengo que hacer todo lo que hago, pero incluso cuando estoy cansada, cuando no tengo los recursos necesarios, e incluso cuando no cuento con el apoyo de los demás, de alguna manera encuentro la forma de salir adelante y cumplir con la mayoría de las cosas que me comprometo a hacer.
Al reflexionar sobre esto, la frase realmente cobra sentido para mi: “Es una mentalidad.” No puedo hacer todas las cosas con mis propias fuerzas, pero se que todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13).
He escalado montanas, he atravesado tormentas, he caminado sobre las aguas, y he recorrido el camino menos transitado. Todo esto ha sido posible porque me comprometí a hacerlo, no simplemente porque haya elegido hacerlo, sino porque tomé la decision firme de lograrlo.
