Este fin de semana, hace exactamente un año, experimenté un tipo especial de rechazo. Un rechazo que fue, en primer lugar, inesperado y, en segundo lugar, muy doloroso. Esta experiencia ocurrió cuando me encontraba en medio del duelo más difícil tras la pérdida de mi matrimonio de 27 años. Me tomó un buen mes volver a ponerme de pie, y fue entonces cuando decidí enfrentar el rechazo de frente. Durante los meses siguientes, decidí hacer todo lo posible para ser rechazada. Quería sentir el rechazo. Quería conocer a la gente. Necesitaba encontrar a mi gente. Quería saber que estaba siendo juzgada. Buscaba las reacciones de las personas. Hablé, busqué, envié mensajes de texto, hice videos en YouTube, creé un pódcast en Spotify; sentí todo lo que necesitaba sentir para desensibilizarme ante el dolor del rechazo. Durante ese periodo, también escuché varios libros, entre ellos Becoming Bullet Proof (Volverse a Prueba de Balas), Educated (Educada), Strength in Stillness (Fuerza en la Quietud), Read Your Mind (Lee tu mente), Detached (Desprendida), The Diary of a CEO (El Diario De un CEO), A Changed Mind (Una Mente Cambiada) y Rejection Proof (A Prueba de Rechazo). También realicé una buena cantidad de investigación sobre temas de neurociencia y las leyes de la física, especialmente sobre metafísica y psicología cuántica. Hice todo esto porque necesitaba encontrar respuestas al dolor y al sufrimiento que estaba experimentando.
Según Google, la ley metafísica sobre el comportamiento humano «explora la naturaleza fundamental de la realidad, cuestionando si nuestras acciones son el resultado del libre albedrío, del determinismo biológico o de una conciencia oculta. Proporciona el fundamento filosófico para interpretar los estados mentales, la capacidad de agencia y aquello que impulsa fundamentalmente las decisiones humanas».
En física, la ley del movimiento de Newton —la inercia— explica que «un cuerpo en reposo permanece en reposo, y un cuerpo en movimiento permanece en movimiento». En el ámbito del comportamiento humano, esto explica el «prejuicio del statu quo»: las personas continuarán en su trayectoria actual o mantendrán sus hábitos existentes hasta que una fuerza externa significativa (por ejemplo, un acontecimiento vital o un incentivo importante) perturbe ese patrón.
En la cognición cuántica existen algunos principios fundamentales; uno de ellos es la «superposición». La superposición sugiere que el estado mental de una persona suele ser ambiguo o inestable hasta que se ve forzado a adoptar un estado definido. Y, como consecuencia de la superposición, surge la «interferencia». En la interferencia, «las creencias que un individuo sostenía previamente pueden “interferir” entre sí, conduciendo a veces a elecciones irracionales o paradójicas». Y, por último, aparece el «entrelazamiento». En el entrelazamiento, «una persona se encuentra profundamente conflictuada; sus estados internos de creencia interactúan e influyen en su conducta final de maneras que desafían los modelos clásicos de causa y efecto».
Tras realizar todo este trabajo, sigo sin tener las respuestas para el dolor y el sufrimiento; sin embargo, puedo ver cómo, día a día, fui hallando un nuevo sentido, una nueva alegría, nuevas experiencias y —lo mejor de todo— encontré a mi gente. El rechazo es doloroso, pero ser rechazado significa que lo intenté y que, aun cuando el resultado no fue el que esperaba, sin duda aportó una nueva perspectiva a mi vida.
